LAMADEJA (Contribuir a que no se enrede la madeja social, cultural y económica del país)

POLITICA Y DESARROLLO

  

EL PROBLEMA DE MACHU PICCHU

 

El Viceministro de Patrimonio Cultural, Luis Jaime Castillo Butters, y el Director de la Dirección Desconcentrada de Cultura Cusco, Ricardo Ruiz Caro, realizaron últimamente una visita de trabajo al  santuario de Machupicchu donde, según se informó, evaluaron la aplicación de diversas medidas a fin de mejorar las estrategias de conservación  del patrimonio y brindar la necesaria comodidad a los visitantes nacionales y extranjeros que llegan a conocerlo. Como resultado de esa visita, se estaría evaluando la reubicación del puesto de control de visitantes; la instalación de un centro de investigación de primer nivel, de  servicios higiénicos, guardarropía, tópico y otros para la atención de turistas. También se acordó evaluar algunas propuestas destinadas a no afectar la sacralidad ni alterar el medio ambiente pensando en el número de personas que visitan el complejo por día.

Para nadie es un secreto que Machu Picchu es, al mismo tiempo, un patrimonio cultural y natural reconocido universalmente y un atractivo turístico de riqueza incalculable. Por tal razón requiere de un prolijo tratamiento en el marco de políticas de estado que fortalezcan su defensa, protección y conservación sin perder de vista el impulso que requiere como factor de desarrollo y bienestar nacional. En tal sentido, el estado, está obligado a utilizar todos los medios a su alcance para velar por su mantenimiento de acuerdo con los canones establecidos por UNESCO, es decir: “asegurar su perdurabilidad en el tiempo, develar su significado original y difundir su valor al mundo”.  Esta imprescindible gestión no debe interrumpir, sin embargo, el trabajo del sector turismo convertido en una de los factores principales del desarrollo integral y sostenido del país. No olvidemos que el turismo es el tercer generador de divisas, uno de los que más aporta en la creación de puestos de trabajo y el único sector que puede financiar el alto costo de la protección patrimonial.

Considerando que Machu Picchu es el primer centro de atracción turística nacional (absorbe el 90 por ciento de turistas extranjeros)  debe crearse en el Cusco, una dependencia de planificación, control y desarrollo con la participación directa y autónoma de especialistas tanto en defensa, protección y conservación del patrimonio como de profesionales experimentados en el  manejo turístico. Tal binomio de expertos debería contar con los instrumentos técnicos y legales otorgados por el estado, para que tuvieran toda la capacidad de acción que haría viable la conservación de la complejidad monumental, estimulando con la misma energía un turismo cultural, recreativo, ordenado,  bien concebido y rentable.

Julio Gilberto Muñiz Caparó

 

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POLITICA Y DESARROLLO

LA DESCENTRALIZACION (3)

Insistimos tercamente que la descentralización es el camino para conquistar una igualdad capaz de construir una democracia auténtica para asegurar el desarrollo sostenible. Todo ello será posible cuando el estado determine aplicar soluciones integrales a los graves problemas del país. Gobernar con métodos y acciones asistencialistas es una torpeza política que se acomete desaprensivamente desde la fundación de la república peruana en 1821. Darle un desayuno al niño indigente es un paliativo que gana simpatías y votos pero no arregla el presente ni asegura el futuro de la población infantil desnutrida. Se debe decidir nuevas estrategias para hacer una reforma completa del estado empezando por una revolución descentralizadora. Para lograrlo, desde luego, se requieren políticas concertadas.

El desempleo es un factor decisivo para el tejido social deprimido. Los pueblos olvidados no requieren programas de coyuntura que sólo incentivan la dependencia y contribuyen a la pérdida de autonomía personal y comunitaria. Las personas, llevadas por el asistencialismo, no hacen el menor esfuerzo por participar o tener iniciativa de acción colectiva. Ellas demandan trabajo estable para estar en condiciones de atender a  las necesidades de sus familias y de contribuir al desarrollo nacional. Estas personas, con toda seguridad, anhelan colocarse al nivel que les corresponde como ciudadanos de igual categoría. Es, además, una muestra de aturdimiento electorero, pretender dar a los pueblos afectados soluciones atenuantes que agravan el problema, agudizando la pobreza hasta convertirla en indigencia. Necesitamos un estado que promueva la economía competitiva e integrada para que los pobres del Perú se conviertan en grandes productores y consumidores del mercado nacional.

 Mientras no se invierta más y mejor, por ejemplo, en educación, especialmente en Educación Básica de calidad para todos, los resultados van a seguir siendo un nuevo fraude y no podremos mejorar los otros niveles de la educación, ni resolver los variados y difíciles problemas que afrontamos, en particular el de la pobreza y el de la falta de equidad. En tal sentido, nosotros seguimos convencidos de que el país requiere urgentemente hacer un cambio profundo en la estructura presupuestal de la República que debe ser absolutamente descentralizada y  contener una estructura abierta y distinta a la actual, donde la asignación de recursos se haga en virtud de las prioridades fijadas por políticas de estado invariables. Y, refiriéndonos al presupuesto educativo, este tiene que ser establecido con criterio de justicia social, considerando que el patrimonio más importante que tiene el Perú es el niño peruano.

Julio Gilberto Muñiz Caparó

 

 

 

POLÍTICA Y DESARROLLO

LA DESCENTRALIZACION (2)

Decíamos ayer que la descentralización oportunamente aplicada será la viga central del nuevo país que aspiramos construir. Afirmábamos al mismo tiempo que no obstante las conquistas logradas, seguimos inmersos en el torbellino del centralismo. En efecto, desde 1821, Lima sigue siendo sede de la concentración fiscal y del capital humano; acapara el sector financiero y aglutina la tecnología y la información. En la capital se amarran las injusticias, se compran voluntades y se apiña el poder oculto. Este, el poder, goza de los beneficios del crecimiento al que se alude reventando cuetes, sin preocuparse siquiera de lo que acontece en la entraña madre donde se acogen seres que habitan en la desigualdad ¡Qué bueno fuera que ese crecimiento se reflejara en las mentes y cuerpos desnutridos de la colectividad marginada!

 La descentralización como política de estado, debería estar impulsada por la fuerza del pueblo, desde sus bases, contando naturalmente con la sensibilidad y acercamiento espiritual y moral de su dirigencia. Sólo si el poder estuviera adecuadamente distribuido; si se reconociera la capacidad de gestión de las comunidades y si estas asumieran el valor de la autonomía administrativa, económica, social y cultural, se habrían dado, por fin, las pautas adecuadas para una real y efectiva descentralización con el consecuente desarrollo sostenible. Hay, entonces, un Pacto de Honor pendiente entre dirigentes y dirigidos.  

Para citar el caso más álgido de la desigualdad social peruana,  sólo tenemos que exponer el drama que vive el Perú con el estudiantado nacional mayoritario. Como se sabe, está comprobado que en lo que menos se invierte es en educación, tema que se repite desde el inicio de la república, tiempos en los que los llamados republicanos coreaban sin ambages que “quien tuviera información alcanzaría poder y eso resultaba peligroso para sus fines”.  Hoy mismo se evidencia con inmenso dolor la diferencia existente entre los niños que asisten a la escuela fiscal frente a los que estudian en los colegios privados. Mientras no se aumente significativamente la inversión en las escuelas oficiales, la brecha será cada vez mas honda y mayor la desigualdad social tan alarmante que se registra actualmente. Agreguemos a ello que de continuar invariable el sistema, lo más probable es que el Perú se siga distanciando en capacidad lectora y calidad de  vida con relación a los países hermanos que tienen una mejor visión de su realidad. La transformación de la educación es la estrategia fundamental del desarrollo nacional. Debería, esencialmente, estar conectado con el impulso a la descentralización, para que los primeros en ser atendidos sean los niños y los adolescentes de las áreas rurales y de las zonas urbano-marginales.

Julio Gilberto Muñiz Caparó

 

POLITICA Y DESARROLLO

LA DESCENTRALIZACION

No le estamos dando el trato que se merece a la descentralización. Hemos avanzado poco y el tiempo nos está ganando, porque seguimos metidos en una madeja enmarañada de dimes y diretes que no nos permite ver la realidad para conquistar el ansiado desarrollo. Como ciudadanos de esta patria, no somos capaces de advertir que la gran agenda nacional sigue en manos de grupos privilegiados interesados en mantener invariable el sistema centralista del país. Todos sabemos que para alcanzar el desarrollo sostenible es determinante la conquista de la igualdad de oportunidades hasta en los rincones mas apartados del país. Para ello, siguiendo al ilustre cusqueño Valentín Paniagua,  hace falta la “construcción de un nuevo modelo de desarrollo  sostenible, integrado, descentralizado, competitivo y exportador en una sociedad democrática y participativa con gobernabilidad”.  Para lograr tal propósito es indispensable una acción conjunta y coordinada de la población en su más elevada dimensión integradora. Algo que no se debe permitir, por ejemplo, es que sean los medios de comunicación de gran circulación nacional los que señalen los temas a discutirse, porque ya está demostrado que sólo sirven para distraer y derivar los  álgidos problemas sociales, culturales y económicos sin solución. 

La agenda de trabajo del país, debe tener por lo menos 5 estrategias alcanzada a través de un pacto social con la participación de todos los actores de la nación ¿Para qué? 1. —para lograr el desarrollo humano, a través de una Revolución Educativa que debería ser conducida por el gobierno con la participación indispensable de la empresa privada y las fuerzas vivas del país. Esta revolución educativa debería crecer hasta llegar a su objetivo central, es decir, la revolución económica del conocimiento.  2. —Para estabilizar radicalmente, sin retroceso, la macroeconomía, dando prioridad a la inversión privada alentada por la inversión de un vigoroso estado promotor. Todo ello en el marco de una economía inclusiva y competitiva en las comunidades olvidadas. De nada serviría seguir haciendo nación si no se alcanzara un reparto equitativo de recursos a todos los sectores ciudadanos. 3. — Para conseguir un desarrollo sostenible, con predominante atención al medio ambiente y la biodiversidad, buscando el progreso articulado del territorio nacional. 4. —Para definir la identidad nacional, consolidando una democracia comunitaria e integrada que respetara la diversidad de culturas; y 5.—para proceder a la reforma radical del estado, de modo tal que los poderes ejecutivo, legislativo y judicial alcanzaran su verdadero equilibrio y el estado descentralizado se pusiera definitivamente al servicio de todos los peruanos.

Julio Gilberto Muñiz Caparó

Politica y Desarrollo

Libertad de expresión y libertad de empresa

 El tema, enfocado en conjunto, es de por si apasionante. Es como meterse en un laberinto de tal complejidad que puede terminar confundiendo al más prolijo ciudadano, al más diestro comentarista o al más probo juez.  Porque no es fácil encontrar el punto en el que se separan  la libertad de expresión y la libertad de empresa y muy factible enredarse en el criterio de los interesados que buscan hacer  inseparables una de otra.   Y resulta que esto no pasa de ser un juego de palabras destinadas a enmarañar una vez más el beneficio comunitario.  Para muestra un botón: el Diario El Comercio abre páginas el domingo 5, destacando “que la SIP pide al gobierno no intervenir en los medios de prensa” y asegura que la mayoría del consejo directivo del IPYS “rechaza que el parlamento de una ley sobre ese tema”. Lo razonable seria preguntarse ¿Qué hace la SIP metida en asuntos que corresponden a una nación soberana como la nuestra? y ¿Por qué el Congreso, que representa al pueblo, no puede debatir tan crucial asunto?

 En su página editorial, el mismo diario, le dice al presidente Humala: “usted amenaza la libertad de expresión, igual que cualquiera que proponga limitar por ley lo que es parte del derecho a elegir de todos y cada uno de los ciudadanos”. Por su parte, el diario La República, también en su columna editorial, se ratifica en su posición según la cual: “hay riesgo para la libertad de información cuando existe una elevada concentración de la propiedad de los medios”. En este caso es menester preguntarse:  ¿cuántos y quiénes somos aquellos peruanos que estamos en capacidad de elegir y por qué un pleito de dos empresarios que se disputan retazos de poder termina paralizando al país?

 A juicio nuestro, cualquier modificación que, por ley, pudiera hacerse para evitar riesgo de concentración, de abuso de posiciones dominantes o monopólicas  o de perturbación de la libre competencia empresarial, no tendría por qué lastimar el principio constitucional que defiende la libertad de informar, de informarse, de pensar y de opinar.

 Finalmente, ya lo dijimos anteriormente, en lugar de estar discutiendo que la libertad de expresión se encuentra “amenazada”, nosotros, dirigentes y dirigidos, debiéramos enfrascarnos en alcanzar de una vez por todas la anhelada “Revolución Educativa“ para dar igualdad de oportunidades a todos los peruanos. Si se lograra tan vital propósito, sería el mismo pueblo el que defendería su derecho a informarse, a elegir qué leer, a establecer qué escuchar y a escoger qué ver. Todo esto para opinar libremente y decidir sin trabas en beneficio de su comunidad.

 Julio Gilberto Muñiz Caparó

 

 

 

 

Libertad de Expresión (1)

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN 

Julio Gilberto Muñiz Caparó

1.1.14

 Se acrecienta un debate tempestuoso a raíz de las declaraciones formuladas el domingo 29 de diciembre del 2013 por el Presidente Humala, quien consideró que “es una vergüenza para el Perú que un solo grupo sea dueño de los medios de comunicación”. Y refiriéndose al tema de la libertad de empresa, dijo: “No es ilegal, ahorita no es ilegal”. Dichas declaraciones fueron calificadas como “peligrosas e impertinentes” por la lideresa del PPC, Lourdes Flores Nano, y como “una amenaza contra la libertad de expresión” por el Secretario General del APRA Jorge del Castillo. Ellos, muy suspicaces, suponen que algo se cocina en el gobierno en contra de la libertad de expresión. En el ojo de la tormenta está el Diario El Comercio de Lima que defiende su pretendido derecho a ejercitar el poder de informar promoviendo el poder de elección de sus lectores. Surge, sin embargo, la pregunta: ¿Hay libertad de expresión en el Perú? 

 El principio Constitucional según el cual, “toda persona tiene derecho a la igualdad ante la ley, ligado al otro principio sobre la libertad de expresión, de información, de pensamiento y opinión”, a nuestro juicio, sigue siendo un mito ¿por qué?  Porque la comunicación —vía información— no es, como se sabe, de fácil acceso a las mayorías, las mismas que, desde la infancia, sufren tremendo déficit en salud, educación y comprensión lectora. Es fácil imaginar, en cambio,  que quienes alcanzan el privilegio de un desarrollo psicosomático adecuado cuentan con los instrumentos necesarios para recopilar, acumular y hasta clasificar conocimientos en beneficio de sus intereses de grupo. La gran mayoría de la población no sólo vive desinformada sino que no se encuentra en capacidad de opinar y o de tomar decisiones relacionadas con el destino de su comunidad. ¿Es esa la libertad de expresión que la Constitución nos obliga a respetar y a defender?

 El tema de la libertad de expresión debería estar indivisiblemente unido con la  educación  y por consiguiente contar con el aliento y la protección del estado y la sociedad civil. Pero eso no será posible mientras la gran mayoría de peruanos permanezca al margen de sus derechos constitucionales, entre ellos, ser educado e informado apropiada y oportunamente. La descarnada realidad en la que el Perú aparece en el último lugar de 65 países evaluados sobre matemática, ciencia y comprensión lectora, es la tremenda debilidad nacional que se convertirá en fortaleza cuando se entienda que la revolución educativa es la estrategia del desarrollo integral de la nación.  Cuando ello acontezca no habrá poder que sojuzgue al pueblo ni pueblo que lo soporte.

Libertad de Expresión (2)

Libertad de Expresión (2)

 Julio Gilberto Muñiz Caparó

 Decíamos ayer que la libertad de expresión, incluyendo el derecho de pensar y de opinar, es un principio constitucional que no se cumple en beneficio de la gran mayoría de peruanos. Ello acontece porque, desde la infancia hasta la adultez, el ser humano tiene un tremendo déficit en salud, educación y comprensión lectora, dolencia social que se refleja en la incapacidad de discutir y de tomar decisiones.  Y nos preguntábamos: ¿Hay libertad de expresión?

 Se sostiene que la libertad de expresión es un derecho fundamental para el ser humano, asunto que forma parte de la Declaración de los Derechos Humanos encarnada en la Constitución de la República Peruana, la misma que señala: “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión”. Preguntamos,  ¿Se aplica este valor en la realidad? La circunstancia de vivir, ahora, en una sociedad electrónica, que avanza incontenible, podría hacer presumir que la gran mayoría nacional tendría acceso libre y sin restricciones a la información con la prerrogativa de no ser molestada a causa de sus opiniones y el derecho de investigar, de recibir información y  difundirla sin limitación alguna. ¿Puede hacer eso cualquier ciudadano de la calle? Tampoco se debe perder la esperanza de que ello suceda alguna vez. ¿Cuándo? La respuesta es: cuando el Perú acometa una “revolución educativa” auténtica, que debería ser aplicada de inmediato como estrategia prioritaria.  Entrar a la gran pista del conocimiento globalizado es un privilegio al que difícilmente puede acceder la gran población; y, con mayor razón los que no saben leer o no entienden lo que leen.

 Uno de los temas que el Consejo Nacional de Educación está empeñado en poner en práctica, es atender, precisamente, la nutrición integral de la infancia para garantizar los niveles de comprensión lectora y habilidad matemática hasta el tercer grado de primaria. La proposición incide en que sea una exigencia que la educación rural esté fortalecida por equipos de acompañamiento a docentes y directores en un rango de por lo menos 1,320 redes en todo el país. 

 Finalmente, en lugar de estar discutiendo que la libertad de expresión se encuentra “amenazada”, nosotros los peruanos, dirigentes y dirigidos, debiéramos enfrascarnos en alcanzar de una vez por todas, la anhelada “Revolución Educativa”. Si esto aconteciera de inmediato, será el mismo pueblo el que defenderá su derecho a informarse, a elegir qué leer y qué no leer, a opinar libremente y a decidir en beneficio de su comunidad.